Entendiendo la Salud no como la simple ausencia de afecciones y enfermedades, sino como aquel estado de completo bienestar físico, mental, social y espiritual del ser humano, constatamos que la utilización exclusiva de los métodos convencionales de la medicina, resultan insuficientes para alcanzar la plenitud buscada desde antiguo por el hombre y que, por tanto, es necesario la integración de terapias alternativas y complementarias, tanto de origen oriental como occidental, fundadas en principios científicos, alejándose de prácticas consideradas esotéricas.